Definición:
Este examen mide la cantidad de la hormona del crecimiento en la sangre.
Forma en que se realiza el examen:
Típicamente, la sangre se extrae de una vena, por lo general de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un desinfectante (antiséptico). El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo. Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
Preparación para el examen:
No se requiere ninguna preparación especial.
Lo que se siente durante el examen:
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado, mientras que otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Posteriormente, puede haber algo de sensación pulsátil.
Razones por las que se realiza el examen:
La hormona del crecimiento se puede medir cuando los niños o adultos no están creciendo normalmente o cuando hay antecedentes de un problema con la hipófisis.
La hormona del crecimiento es liberada desde la hipófisis anterior. La presencia de demasiada hormona del crecimiento puede causar patrones de crecimiento anormales, llamados acromegalia en adultos y gigantismo en niños.
Por otro lado, la presencia de muy poca hormona del crecimiento puede provocar estatura baja en niños y cambios en la masa muscular, en los niveles de colesterol y en la resistencia ósea en adultos.