Síntomas:
El principal síntoma del síndrome compartimental es el dolor severo que no responde a la elevación de la extremidad ni a los analgésicos. En los casos más avanzados, puede presentarse disminución de la sensibilidad, debilidad, y palidez de la piel.
Signos y exámenes:
De manera característica, el dolor se presenta cuando el músculo que corre a través del compartimento se mueve en forma pasiva. Por ejemplo, cuando existe el síndrome compartimental en el pie o en la parte inferior de la pierna y el médico mueve los dedos de los pies del paciente hacia arriba y hacia abajo, el paciente experimenta un dolor severo. La piel que recubre el compartimento se presenta brillante y tensamente hinchada y también se presenta dolor al presionar el compartimento.
La prueba con la que definitivamente se diagnostica esta condición involucra la medición directa de la presión en el compartimento insertando una aguja que está pegada a un medidor de presión en el compartimento. Cuando la presión en el compartimento es superior a 45 mmHg o cuando está dentro de los 30 mmHg de la presión sanguínea diastólica (el número más bajo de la presión sanguínea), entonces se hace el diagnóstico. Cuando se sospecha la existencia del síndrome compartimental crónico, la prueba se debe realizar inmediatamente después de realizar la actividad que ocasionó el dolor.