Tratamiento:
No se conoce ningún tratamiento efectivo para esta afección, pero el uso de gafas de sol para proteger la retina de la luz ultravioleta puede ayudar a preservar la visión.
Estudios controversiales han sugerido que el tratamiento con antioxidantes, como el palmitato de vitamina A, puede retardar el empeoramiento de la enfermedad.
Se están llevando a cabo varios estudios clínicos para investigar nuevos tratamientos para la retinitis pigmentaria.
Los implantes de microchips que van dentro de la retina están en sus etapas preliminares de desarrollo para tratar la ceguera asociada con esta afección.
Puede ayudar el hecho de acudir a un especialista en visión baja. Se recomiendan las visitas regulares a un especialista en el cuidado de los ojos que pueda hacer exámenes para ver si hay cataratas o inflamación de la retina, dos problemas que se pueden tratar.
Expectativas (pronóstico):
El trastorno seguirá progresando, aunque de forma lenta. La ceguera total es poco común que se presente.
Complicaciones:
Finalmente se presentará la pérdida de la visión central y periférica.
Los pacientes con retinitis pigmentaria a menudo desarrollan cataratas a temprana edad, las cuales se pueden eliminar si causan pérdida de la visión.
Muchas otras afecciones tienen similitudes con la retinitis pigmentaria, como:
Situaciones que requieren asistencia médica:
La persona debe consultar con el médico si se le dificulta la visión nocturna o si desarrolla otros síntomas de este trastorno.